Por: Camila Escobar
En este mes en el que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, hago una invitación muy especial a actuar desde la inclusión, la equidad y la diversidad en los espacios en los que se toman las decisiones.
Desde hace años, múltiples estudios revelan los beneficios que reciben las empresas y los negocios cuando las decisiones se toman en espacios donde encontramos equidad de género, diversidad cultural, sexual y religiosa, y en espacios que permiten una auténtica participación en la toma de decisiones. Son estas decisiones las que aciertan con más frecuencia y reflejan mayores rendimientos.
Pero esta invitación no es para las empresas, es para las personas y en especial, para las mujeres que ocupan cargos directivos, las lideresas que hoy toman decisiones o que ayudan a otros a hacerlo.
No se trata solo de que seamos “mujeres en cargos directivos”, se trata de que velemos por crear una visión femenina de la organización que exprese integralmente lo que somos. Nuestra participación en los espacios en los se toman las decisiones debe representarnos, debe permitirnos expresar activamente nuestra feminidad.
Se trata de que nuestro estilo de liderazgo incluya a la hija, la madre, la esposa, la abuela, la tía; a la emprendedora, empresaria y la profesional, entre otras muchas facetas que tenemos. Se trata de lograr que podamos contribuir en la toma de decisiones más allá de nuestra experticia, con la empatía e intuición que nos caracteriza, que les permitamos a las organizaciones construir decisiones mucho más armónicas con la realidad y el entorno.
Lo sé muy bien, porque lo he vivido, que en ocasiones para nosotras es más fácil asumir un rol masculino en estos espacios. Estar allí siendo parte de un comité de aplausos para simplemente no controvertir con nuestra visión femenina. Pero nada cambiará, ni crearemos nuevas formas de hacer las cosas, ni abriremos nuevas puertas a otras mujeres si no incomodamos.
Una buena práctica que como mujer y madre trabajadora me gusta implementar, es recoger a mis niños en el colegio una vez por semana. Este es un momento memorable y supremamente valioso que me permite escuchar en profundidad todas sus vivencias.
Como líder busco organizar mi tiempo, planear cada uno de mis espacios de manera rigurosa y con la certeza de estar haciendo cada cosa con gran pasión y convicción; hablarlo abiertamente e incluso, recomendarlo a otras madres que, así como yo, queremos ser madres presentes y felices profesionales.
Existen conversaciones y propuestas que pueden incomodar en ciertos escenarios, pero que solo cuando las tengamos de manera empática y constructiva, lograremos abrir nuevos y mejores caminos.
